07 abril 2014

Mi huerto ecológico desde casa

Este fin de semana visitando el Nómada Market, una feria de diseño independiente que desde hace unos años tiene lugar en Madrid, además de saludar a Eulalia Mateos, diseñadora de moda vallisoletana que hay que conocer, descubrí entre vestidos, complementos, tocados, jabones, pendientes y colgantes a Emiliano y a Sandra. ¿Quiénes son? Los responsables del modelo de negocio que hoy traigo hasta el blog.

Fue toda una sorpresa encontrar este puesto en el Nómada Market. Llevo una temporada dándole vueltas a la agricultora ecológica, cabreándome con esos tomates que compro en el supermercado y que no saben a nada, a la posibilidad de asociarme con algún grupo de personas del barrio para hacer compras colectivas a agricultores de la zona e incluso pensando en huertos urbanos. Sin embargo, por unos u otros motivos son soluciones que no me acababan de convencer. Y en medio de diseñadores, ilustradores y textiles apareció este fin de semana Huertea, esto es, Emiliano y Sandra (que podéis ver en la foto posando amablemente).

Me acerqué por curiosidad y después de echar un vistazo, empecé a hablar con Emiliano. Un tipo encantador, que desprende auténtico entusiasmo por lo que hace. Ingeniero Industrial descendiente de una larga saga de agricultores con auténtica pasión por el campo. Un gustazo sentir esa energía.

Hablando con él, me descubrió una pequeña parte de la historia de la agricultura, me contó los detalles de su trabajo, de sus huertos y de sus explotaciones en Cuéllar y cerca de Segovia, todas ellas bajo el paraguas de la agricultura ecológica (además no solo de palabra, sino de certificado). Un trato cuidado de la tierra, desde el abonado con estiércol de oveja de pasto que adquiere a pastores de la zona, al proceso de rotación de los bancales de cultivo para garantizar la sostenibilidad da la calidad del sustrato o el cuidadoso proceso de oreado del terreno, evitando los volteos propios de los arados de vertedera. Y también me explicó qué era un caminero, uno de verdad... ya me vale.

Pero volviendo al modelo de negocio, he de decir que me resultó muy interesante. La propuesta de valor es simple, "Huertea tu propio huerto ecológico que puedes cultivar desde casa". Huertea pone a disposición de sus clientes una superficie de huerto que ellos mismos cuidan por ti en todo el ciclo de cultivo, desde la preparación del terreno, al cuidado del mismo, abonado, labranza y recolección. Y finalmente, en época de recolección, ellos recogen la cosecha y se la hacen llegar a su propia casa en envíos semanales. Efectivamente, un huerto cultivado desde casa.

Es una forma de agricultura ecológica que hasta ahora, al menos yo, no había tenido la oportunidad de conocer y que aporta un valor diferencial. En un momento donde hay mercado para la agricultura ecológica, Huertea consigue que podamos disponer de esos productos de una manera sencilla en nuestro domicilio. Una forma de entender el campo respetuosa que garantiza su carácter ecológico, vía certificado que aporta la credibilidad necesaria en estos tiempos. Una prescripción, que aunque nuestros abuelos no tenían y sus productos eran maravillosos, hoy en día, y sin estar a pie de huerta parece necesaria.

Además, en Huertea puedes ver la evolución de los cultivos desde tu casa a través de las cámaras webs. Te conviertes en una especie de "agricultor de salón". Disfrutarás de los placeres de un buen tomate (eso espero), verás evolucionar tu cultivo y todo sin dolores de espalda, ni de cabeza.

Por otro lado, el cliente configura las especies que quiere en su huerto de acuerdo a las dimensiones de la parcela y una serie de condiciones. Huertea ofrece varios tamaños de huerto así como categorías de servicio.

Disponen de blog, cuentas en redes sociales (Twitter y Facebook). En el blog he descubierto, aunque me queda un poco a desmano, que imparten talleres a lo largo del año, por supuesto, relacionados con la huerta y la alimentación, como el taller de conservas. Un elemento adicional en su modelo de negocio.

La fuente de ingresos, en lo que a su modelo de huerto ecológico para particulares se refiere, es de suscripción mensual (o anual) y cuota inicial. Aún sin garantía de volumen de cosecha, porque la naturaleza es como es, se paga una cuota mensual durante ocho meses a cambio de la que Huertea se compromete a cuidar por ti tu huerto, además de enviarte, si así lo eliges, el producto a tu casa.


Como digo, la naturaleza es caprichosa y es algo que en cierto modo a mi me preocupaba. ¿Y si se da un año malo? Como "agricultor de salón" debemos asumir también nuestro riesgo. Huertea en cierto modo lo reduce ya que tratan, ante situaciones extraordinarias, cubrir parte de las malas jugadas de la naturaleza con un "banco de huerta", donde ellos mismos cultivan especies para cubrir posibles deficiencias de producción en nuestros huertos. En palabras de Emiliano, "intentamos que nadie salga perjudicado".

En su página web podéis encontrar más información. La configuración del huerto no es del todo sencilla aunque ponen a disposición sus números de teléfono y correo para solventar las dudas que puedan surgir. Le falta, para mi gusto, mejorar la experiencia de navegación... alguna pega había que poner, soy un sibarita. En cualquier caso, eso no ha impedido que me haya hecho con mi huerto :)

Huertea presenta un modelo de negocio que desconocía en la agricultura ecológica y que me ha gustado por el propio modelo, pero también porque pone en valor el medio rural y es una apuesta por un modo de agricultura sostenible y respetuoso con el medioambiente, y en definitiva, con el ser humano como parte de él.

A mí, me han convencido. Espero poder pasada esta primavera comenzar a saborear esos productos de la huerta. Y por supuesto, como "científico" poder decir que el modelo no solo es una gran idea sobre el papel, sino que su ejecución en conveniencia, fiabilidad, expectativas satisfechas y servicio también. Estoy seguro de ello, porque la pasión de Emiliano y Sandra es una garantía.

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